Una de las grandes
paradojas de Canción de Hielo y Fuego (o Game of Thrones para los que siguen la
serie por televisión) puede radicar en el misterio de la paternidad de Cersei y
Jamie Lannister.
A lo largo de la historia
nos son presentadas algunas pistas sobre la posibilidad de que los orgullosos
leones de Casterly Rock en realidad no sean hijos de Lord Twin Lannister, sino
que sean los retoños del Rey Aerys II.
Esta posibilidad no se
sustenta solamente en las personalidades y actitudes de los gemelos Lannister
expresadas a través del romance entre hermanos, la obsesión de Cersei por el
poder y su fascinación por el fuego valyrio, al punto de ser ella quien
originalmente propone al Gremio de los Alquimistas la preparación de enormes
cantidades de recipientes de fuego valyrio para la defensa de Desembarco del
Rey contra el inminente asedio de Stannis Baratheon, y posteriormente quemando
la Torre de la Mano con este infernal material el día de la boda del Rey Tommen
con la Reina Margaery Tyrell. Este episodio sin duda abre las puertas para que
asumamos definitivamente a Cersei como la "Reina Loca" en los libros
y en la serie de televisión.
Las claves que George R.R.
Martin coloca magistralmente a lo largo de la saga son múltiples y llegan a ser
evidencia casi concluyente para desvelar este misterio. A continuación comparto
los principales indicios para atribuir sangre y Targaryen a los gemelos
Lannister.
- Los relatos de Ser Barristan Selmy
sobre el día de la boda entre Joanna y Twin Lannister hablan sobre el
comentario realizado por un ebrio Rey Aerys II sobre cómo era una lástima
que la tradición de la pernada* haya sido
prohibida, desatando la ira de su amigo Twin Lannister.
- Ser Barristan también comenta
acerca de las atribuciones no deseadas que el Rey Aerys II se tomó con
Joanna Lannister durante la ceremonia del encamamiento de los novios. Poco
después de este suceso, la esposa del Rey Loco expulsó a Joanna Lannister
de la corte, y Twin Lannister renunció al cargo de Mano del Rey.
- Los comentarios de Genna Lannister, hermana de Twin y tía de Jamie, Cersei y Tyrion, quien expresó: "Jaime, cariño, te conozco desde que eras un bebé que mamaba del pecho de Joanna. Sonríes como Gerion y peleas como Tyg, y hasta tienes algo de Kevan; de lo contrario no llevarías esa capa... Pero el verdadero hijo de Tywin es Tyrion, no tú. Se lo dije a tu padre en cierta ocasión, y me retiró la palabra durante medio año. A veces, los hombres pueden llegar a ser tan estúpidos... Hasta los que aparecen una vez cada mil años".
- El último diálogo entre Tyrion y
su padre Twin, justo después que el Gnomo tirase del gatillo de la ballesta
y asaetase a su padre:
—Me
has disparado —dijo con incredulidad y los ojos vidriosos por la conmoción.
—Siempre
has sido único a la hora de analizar una situación de crisis, mi señor —dijo
Tyrion—. Seguro que por eso eres la Mano del Rey.
—No...
No eres... hijo mío.
—En
eso te equivocas, padre. De hecho, soy tu viva imagen.
Anda,
hazme un favor y muérete deprisa. Me está esperando un barco.
- El sueño de Jamie con una mujer misteriosa, muy parecida a su hermana Cersei:
Aquella noche soñó que estaba aún en el Gran Septo de
Baelor, todavía velando el cadáver de su señor padre. El septo estaba oscuro y
silencioso, hasta que una mujer salió de entre las sombras y caminó muy
despacio hacia el féretro. — ¿Hermana? —llamó. Pero no era Cersei.
Se
trataba de una hermana silenciosa, toda de gris. La capucha le ocultaba el
rostro, pero Jaime veía la danza de las velas en los estanques verdes de sus
ojos.
—Hermana —dijo—, ¿qué quieres de mí?
—No
soy tu hermana, Jaime. —Alzó una mano pálida y suave, y se echó la capucha
hacia atrás—. ¿Me has olvidado?
Las
palabras se le atravesaron en la garganta. La había conocido, pero hacía
tanto, tanto tiempo...
—
¿También vas a olvidar a tu señor padre? Aunque dudo que lo conocieras de
verdad. —Tenía los ojos verdes y el cabello de oro hilado. No habría sabido
decir cuántos años tenía. «Quince, o tal vez cincuenta.»—.
No
soportaba que se rieran de él. Era lo que más odiaba en el mundo.
—
¿Quién eres? —Quería oírselo decir.
—Deberías
preguntarte quién eres tú.
—Esto
es un sueño.
— ¿Tú
crees? —Le sonrió con tristeza—. Cuéntate las manos, pequeño.
«Una.»
Una única mano cerrada en torno a la empuñadura de la espada. Sólo una.
—En
mis sueños siempre tengo dos manos.
Levantó
el brazo y contempló con incomprensión la fealdad del muñón.
—Todos
soñamos con cosas que no podemos tener. Tywin soñaba que su hijo sería un gran
caballero, que su hija sería reina. Soñaba que serían tan valerosos, fuertes y
hermosos que nadie se reiría de ellos jamás.
—Soy
un caballero —le dijo—. Y Cersei es la reina.
Una
lágrima rodó por la mejilla de la mujer. Volvió a cubrirse con la capucha, y le
dio la espalda. Jaime la llamó...«No me dejes», habría querido rogarle, pero
por supuesto, hacía mucho que lo había dejado.
Las señales expresadas
arriba dan mucho que pensar. Sería otra de las grandes mofas al desmesurado
orgullo de la Casa Lannister, que los amados hijos de Lord Twin sean en
realidad los bastardos del excéntrico Rey Aerys. Si esta teoría se convierte en
realidad, Cersei tiene todo el derecho a proclamarse la Reina legítima de
Westeros. ¿Se convertirá Jaime-El Matareyes- en el Matareinas y
además en parricida?
Todas estas respuestas irónicas reposan
en la conturbada mente de George R.R. Martin. Seguramente algún
día lo sabremos...





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